martes, 12 de marzo de 2019

Educación herida de muerte.

VT - DEBATE 

Editorial del lunes 11 de marzo


El sistema educativo panameño está herido de muerte. Ya nadie pone en duda esa afirmación, al ver los resultados de un aparato que colapsó y condena a la reprobación a las nuevas generaciones. Todo deben preguntarse: ¿por qué países con menos recursos en ingresos per cápita anual obtienen mejores resultados académicos que el cuestionado modelo de Educación vigente en Panamá?

La respuesta a esa pregunta suele tener diversas interpretaciones, pero es obvio que el país está agotado y paga las consecuencias del rechazo a la reforma educativa de 1970, que apostaba por el desarrollo. Además, la mayoría carga el lastre de la ausencia Vea el editorial completo Educación herida de muerte 


lunes, 11 de marzo de 2019

EL LUCRATIVO NEGOCIO DE LA GUERRA DE ESTADOS UNIDOS

VT - DEBATE

Contrasta la posición utilitaria de la guerra del presidente Donald Trump con sus  intereses en Venezuela.




En ese sentido las declaraciones del Asesor de Seguridad John Bolton confirman la denuncia que hace el presidente Nicolás Maduro con relación al interes de apropiarse del petroleo venezolano.  Para ello requieren dos condiciones, derrocar al gobierno legítimo y mantener una oposición debilitada que se subordine a los intereses de Washington.

EEUU confía en que empresas petroleras norteamericanas entren en Venezuela tras la caída del Gobierno de Maduro



sábado, 9 de marzo de 2019

"Estados Unidos es un gigante pero ya no es hegemónico"

VT - DEBATE



Atilio Borón reflexiona sobre el poder hegemónico de los Estados Unidos, a partir de un artículo en el que Brzezinski asesor de seguridad nacional estadounidense afirmó que "Estados Unidos es un gigante pero ya no es hegemónico" .  Compartimos el video con el que abrimos este VT - DEBATE.  

Apreciamos sus comentarios.

miércoles, 16 de marzo de 2016

La Guerra de Coto

LA CUARTA VICTORIA 

DE LAS ARMAS PANAMEÑAS


Las armas panameñas obtienen la 4ta victoria’, anunciaba a grandes titulares La Estrella de Panamá en su edición del 4 de marzo de 1921.
No habían transcurrido diez días de la intempestiva invasión de las tropas costarricenses a Pueblo Nuevo Coto, un villorrio ubicado en el área gris de la frontera entre ambos países, cuando los panameños, pese a su reducido número y pobres armamentos, lograban dominar ampliamente.
Hasta ese 4 de marzo, el balance para el istmo de la incipiente guerra era de tres lanchas capturadas, más de cien prisioneros y un armamento de primera que se usaría en reemplazo de los viejos y oxidados rifles, casi inservibles, que había escondido entre cajas el presidente Belisario Porras en la Presidencia durante cinco años.
Los panameños estaban entusiasmados por la nueva experiencia de guerra y se ufanaban de sus triunfos militares. En los periódicos aparecían felicitaciones de todos los sectores del país, ya dirigidas al presidente o al general Manuel Quintero. Igualmente, continuaban los ofrecimientos solidarios de todo tipo.
‘Médicos extranjeros ofrecen sus servicios al país’, decía un titular de las páginas interiores de ‘La Decana’, el 2 de marzo.
‘Los Westindianos están listos a prestar su ayuda en defensa de Panamá’, se leía en otra página del diario.
‘El bello sexo se inscribe’. ‘Bello gesto del profesor Newman’. ‘Costa Rica se ha metido en camisa de once varas’, decía el diario, reflejando la tónica que imperaba en el suelo patrio.
Asimismo, diariamente aparecían las listas de los ciudadanos que apoyaban el ‘bono de guerra’ de $500 mil, emitido por el gobierno de Porras para sufragar los costos del enfrentamiento.
LOS TRIUNFOS
La acumulación de triunfos panameños había empezado el 27 de febrero, cuando, al mando del capitán Tomás Armuelles y del coronel Laureano Gasca, un grupo de policías istmeños había logrado tomarse la plaza de Coto fácilmente y sin derramamiento de sangre, gracias a la insensatez y mala suerte del coronel tico Héctor Zúñiga Mora.
Tan solo reemplazar la bandera costarricense con su enseña tricolor, los panameños empezaron a movilizarse para asegurar la defensa del villorrio, al que los ticos solo podían acceder navegando desde la desembocadura del Río Coto, en el golfo Dulce.
Pocas horas después de entrar en contacto con los prisioneros, los vigilantes se dieron cuenta de que había un patrón de conducta: la mayoría consultaba cada cierto tiempo su reloj.
¡Elemental! El coronel Laureano Gasca y sus trece voluntarios de Bugaba, a cargo de los prisioneros, dedujeron que estarían esperando refuerzos.
La corazonada demostró ser correcta, cuando, esa misma tarde, a las cinco y media, empezó a escucharse el ruido lejano de una lancha que navegaba río arriba hacia el poblado.
De inmediato, los panameños ocuparon sus puestos. Algunos de los hombres se colocaron a la orilla del río, detrás de unos cocoteros. Otros, detrás de las trincheras.
La lancha se fue acercando con algunos de los ticos en la cubierta, totalmente ajenos a que el sitio había sido retomado esa mañana.
‘Viva Costa Rica’. ‘Muera Panamá’, gritaban eufóricos.
Ya a pocos metros del muelle, al toque de una corneta, empezó el tiroteo, que cogió a los ticos desprevenidos.
Algunos de ellos intentaron lanzarse de la lancha y nadar a tierra, pero el fuego se intensificó. El combate duró una hora. La cubierta era un charco de sangre. El piloto trató de escapar, dando vuelta a la lancha, pero, al seguir hacia abajo, encalló en un banco de arena.
Cinco costarricenses murieron; 9 fueron heridos y 30 tomados prisioneros.
Además, se capturaron 28 rifles Mauser con 200 tiros en cada salveque, 3 cajas de municiones y una ametralladora inglesa marca Maxim, completamente nueva.
Ya las fuerzas de Coto no necesitaban nuevos armamentos. ‘Venceremos al invasor con sus propias armas’, decía un entusiasta titular de primera plana de La Estrella de Panamá el jueves 3 marzo.
Los heridos fueron conducidos a uno de los ranchos del caserío. Los muertos fueron dejados sobre el césped y cubiertos piadosamente con hojas de plátano para después ser sepultados, según el relato de los hechos del abogado panameño, especialista en la Guerra de Coto, Carlos Cuestas.
AL DÍA SIGUIENTE
El 1 de marzo, quedaban solo 48 panameños en el poblado, el resto abordaba uno de los trofeos de guerra, la ahora lancha panameña rebautizada como Patria (ex lancha tica La Sultana), hacia Rabo de Puerco, a llevar a los prisioneros ticos al cuidado del mayor Alfredo Alemán, a cargo de esa plaza.
Esa misma mañana los que permanecieron en Coto se llevarían una nueva sorpresa: otra embarcación se aproximaba.
Se trataba esta vez de La Estrella, que transportaba a un batallón de refuerzos ticos, cien hombres que, al igual que el contingente anterior, desconocía el destino de La Sultana y de la plaza.
Al igual que la vez anterior, los panameños dejaron acercarse la nave de motor hasta el muelle. Nuevamente, los ticos empezaron a dar vivas a su patria.
En esta ocasión, el combate duró hora y media, y murieron 24 ticos más 12 heridos, entre ellos el capitán de la nave y el maquinista. Fueron capturados 64 individuos, entre oficiales y tropas, además de 98 rifles Mauser con buena dotación, y la lancha, de 60 toneladas.
Panamá, que previamente no disponía de ninguna embarcación para los combates o el transporte de sus fuerzas, ahora ya tenía dos.
En un reporte posterior, un contingente de refuerzos que llegaría poco después, daría una descripción desoladora del panorama encontrado en el villorrio: los muertos estaban colocados unos encima de otros cerca del muelle, mientras los heridos y prisioneros eran custodiados por los soldados panameños armados, relata Cuestas en su libro.
Los costarricenses comenzaban a enterrar a sus compañeros de armas en una fosa común. Había varios heridos de gravedad que no habían recibido tratamiento médico ni medicinas.
LA TERCERA LANCHA
Esa misma noche, las tropas de Vásquez, todavía cansadas por el recorrido a pie y a caballo por las montañas, se disponían a preparar sus alimentos (carne de res sancochada en latas de cinco galones), cuando oyeron el ruido de otra lancha que se aceraba por el río.
Los oficiales ordenaron apagar los fogones, tomar posiciones y esperar la orden de fuego.
Era La Esperanza, una tercera embarcación tica, con provisiones y 56 soldados.
Como en las dos ocasiones anteriores, la tripulación desconocía el avance de los acontecimientos y, mientras se acercaba al muelle, un fonógrafo en cubierta tocaba las notas del himno nacional de Costa Rica.
Así los sorprendió el tiroteo, que dejó 16 muertos, numerosos heridos y 46 prisioneros.
Ese sería el último combate entre las fuerzas panameñas y las costarricenses.
Aunque en los días posteriores, llevados por el entusiasmo, muchos más panameños, provenientes de todo el país, llegarían a Rabo de Puerco para apoyar las fuerzas patrióticas, se encontrarían con que la contienda había terminado, al menos en ese lado de la frontera.
Al conocer que les sería imposible retomar Coto, los costarricenses habían decidido avanzar por la costa atlántica, en la región de Bocas del Toro.
Así, el 4 de marzo de 1921, más de dos mil soldados ticos dotados de cañones y ametralladoras cruzaban la línea fronteriza del puente ferroviario de Guabito sobre el río Sixaola, Almirante y Changuinola.
Los panameños de esa área, superados en número y sin recibir refuerzos ni armamento, no tuvieron más opción que replegarse.
Sin embargo, ya para entonces los gobiernos de ambos países habían decidido que la guerra no era la mejor opción para dirimir sus diferencias.
El mismo presidente Porras había dado a conocer a través de las páginas de La Estrella de Panamá que ‘después de calma consideración yo he decidido que esta controversia sería mejor dirimida en una negociación diplomática. La idea de que dos países vecinos entren en guerra por un territorio no poblado del tamaño de un condado de Estados Unidos es repugnante para mí’.
Pero es preciso decir que los ‘dos países vecinos’ contaban ahora con un árbitro, que, ejerciendo su rol de potencia mundial, los comandaba a buscar la paz.
El mismo 4 de marzo, en la bahía de Charco Azul, en Chiriquí, apareció el acorazado Pennsylvania con órdenes de proteger a los ciudadanos e intereses estadounidenses en la zona (léase futuros negocios del banano). Lo mismo haría el crucero Sacramento, en la costa atlántica, el 5 de marzo.
Estados Unidos exigía a ambos países el cese de hostilidadesy el retiro de las fuerzas beligerantes. Sin más opciones, los hombres de ambos mandos abandonaron sus posiciones.
Panamá sería obligada a aceptar el fallo emitido por el juez Edward White, presidente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, y amigo personal del recién instalado (4 de marzo de 1921) presidente estadounidense Warren Harding.
Ni los panameños ni los ticos quedarían satisfechos con el resultado. Los problemas limítrofes solo fueron superados definitivamente en 1941, con el tratado Arias-Calderón.
En los panameños, sin embargo, quedó el orgullo de haber dominado en el campo de batalla, satisfacción ensombrecida por un terrible accidente que sufriría el capitán Tomás Armuelles, héroe de la guerra, al dirigirse a la capital a recibir honores por sus logros de guerra.

martes, 15 de marzo de 2016

DECLARACIÓN DE COLON

Cuando el gobierno trajo a la provincia  el plan salvador, VT Colón, como parte del  Frente Amplio de Colón (FAC) que vela por los intereses de la comunidad, insistió en una discusión abierta, franca y participativa; pero el  gobierno Varela reemplazó la discusión por la publicidad, la besuquiadera sustituyó la franqueza y, el show ha sido la moneda para comprar  aplausos.

Ahora sabemos que Renovación Urbana no es más que el complemento del mismo proyecto que trató de imponernos el pasado gobierno de Ricardo Martinelli, y cuyo rechazo costó  sangre a los coloneses.

Colón Puerto Libre es lo mismo que proyectaba Martinelli  cuando programaba la venta de las tierras de la Zona Libre (ZLC), solo que ahora, con la expulsión de los colonenses y la demolición de las casas que siempre ocuparon en las 16 calles,  emerge un gran negocio inmobiliario que se nutre de la venta de  tierras nacionales que, valorizadas por el dinero de los contribuyentes, quedan a disposición del capital privado.

El 60% de las casas serán demolidas para construir facilidades a Colón Puerto Libre, mientras que  la ZLC muere paulatinamente, con el 20% del cierre de sus empresas y  la pérdida de más de 10 mil puestos de trabajo en los últimos 3 años.

La población residente es  expulsada de la ciudad hacia la comunidad de los Lagos, en la que se constituirá una ciudad dormitorio para hacinar a 25,000 colonenses en apartamentos de menos de 60 metros cuadrados.

¿Por qué una significativa porción de la inversión pública de Renovación Urbana de Colón se destina a proyectos de infraestructura (acueductos, alcantarillados, drenaje pluvial, iluminación pública, soterramiento de cables eléctricos y de comunicaciones) si en las 16 calles ya no vivirá la gente de Colón?  Ya no es solo la venta de las tierras de la ZLC como pretendió Martinelli, ahora el presidente Varela, en una acción sin precedentes, pretende vender las tierras nacionales de toda la Ciudad para uso turístico y comercial alejado del pueblo de Colón.

La alternativa planeada para la ZLC, de poner a la venta sus mercancías a los nacionales en las edificaciones que se construirán en Colón Puerto Libre, no garantiza la recuperación del empleo digno.  La visión de futuro que se impone sin diálogo es la condena a los colonenses a ser “waiter” y vendedores de tela, todos a merced de las drogas y la prostitución. 

Las autoridades electas de Colón ven con pasividad el drama que se avecina. Nada dicen sobre el transporte, salud, educación, recreación, arte, cultura y demás indicadores del bienestar. No se pronuncian sobre la demanda de las organizaciones sociales integradas al FAC de que se asigne el 50% de los beneficios que aporta la ZLC para financiar inversiones sociales. Sus ojos están puestos, más que en la gente, en los fondos de la descentralización. 

Por todo lo antes expuesto, declaramos con firmeza que Colón no aguanta más una administración tipo Martinelli que varía  los métodos y no los resultados. Fue el actual gobierno quien hizo de las necesidades del pueblo de Colón su bandera política y mejor consigna. Hoy le toca cumplir,  no  a toda costa, se trata de cumplir con responsabilidad y rentabilidad social.


Desde la tierra de los héroes, mártires y luchadores sociales Pedro Prestan, Juan Antonio Navas y Antonio Yépez de León, Vanguardia Torrijista DECLARA que la solución de los problemas de Colón no puede limitarse a la expulsión de la población (empobrecida) de las 16 calles para crear una vitrina comercial y turística, mientras se traslada el hacinamiento y la pobreza lejos de las cámaras. Es necesario establecer un Plan Maestro, concertado con las organizaciones sociales dirigido a la recuperación del empleo digno, el uso armónico de las tierras nacionales y la creación de condiciones que garanticen la calidad de vida en especial de los niños, jóvenes y mujeres colonenses.

miércoles, 28 de octubre de 2015

MANIFIESTO DE LA VT
A la juventud, tiempos de grandes ideales

“¡Hagan lío! Pero también ayuden a arreglar y organizar el lío que hacen. Las dos cosas, ¿eh? Hagan lío y organícenlo bien. Un lío que nos dé un corazón libre, un lío que nos dé solidaridad, un lío que nos dé esperanza…”
Papa Francisco

A 72 años de la fundación de la Federación de Estudiantes de Panamá, el movimiento Vanguardia Torrijista ex-miembros de la gloriosa Federación de estudiantes y recientemente nos pronunciamos contra el encarcelamiento injusto de estudiantes panameños, mientras los que le robaron inmisericordemente al país siguen libres, se pronuncia sobre tan importante fecha.

El primer Congreso de la FEP se realizó en febrero de 1944 y su primer presidente fue Federico Velásquez y su primer Secretario General Humberto Ricord.

Herederos de la luchas de nuestros antecesores, por la recuperación de la soberanía, los estudiantes organizados en todos los colegios y la Universidad de Panamá, desde ese momento abrazamos los ideales de lucha de los pueblos que luchaban contra el imperialismo, el fascismo y el colonialismo. 

Como resultado de las luchas que encabezaron la FEP y el Frente Patriótico de la Juventud, un año después del rechazo al convenio Filos-Hines que pretendía instalar más de cien bases militares norteamericanas, se aprobó por la Ley 1 del 22 de octubre de 1948 donde e se establece el 27 de octubre como Día del Estudiante.

Como generación supimos desde muy jóvenes el significado de tener en el corazón del pueblo panameño un enclave colonial que practicaba el apartheid, con su política del Silver Roll y el Gold Roll.  Supimos luchar por el mejoramiento de la educación nacional, lucha que sostuvimos en los años 50 y 60 del siglo pasado. 

La juventud supo empinarse frente a los retos de exigir un país con un solo territorio y una sola bandera, supo manchar con hidalguía y honor junto a su bandera para que se cumpliera el acuerdo Chiari-Kennedy de izar la bandera panameña junto a la norteamericana en todos los sitios donde se izara en la Zona del Canal la bandera norteamericana.  Esta exigencia del movimiento estudiantil le costó la vida a 22 panameños y más de 500 heridos el 9 de enero de 1964.

Nuestra lucha continuó en la década de los 70s logrando junto al general Omar Torrijos la firma de un tratado que expulsaba la colonia norteamericana, el uso de bases militares y la transferencia de la administración del Canal a manos panameñas.

Hoy en democracia, la organización del movimiento estudiantil es prohibida y perseguida en las escuelas secundarias del país. Existe una campaña de medios de comunicación y de profesores y administradores que orientan en los jóvenes y en la sociedad un discurso que desmoviliza a la juventud de sus demandas y de su patriotismo.


Exhortamos a nuestros jóvenes estudiantes  en su día a organizarse en todo tipo de organizaciones, a soñar con un país diferente, a vincularse a los problemas del país a reivindicar los problemas que alcanzan a sus padres y los afectan a ellos.  A luchar por una educación de calidad, solidaria, independiente, democrática y que se oriente a un desarrollo humano participativo, integral y sostenible.   

martes, 27 de octubre de 2015

MANIFIESTO DE LA VT
A la juventud, tiempos de grandes ideales

“¡Hagan lío! Pero también ayuden a arreglar y organizar el lío que hacen. Las dos cosas, ¿eh? Hagan lío y organícenlo bien. Un lío que nos dé un corazón libre, un lío que nos dé solidaridad, un lío que nos dé esperanza…”
Papa Francisco

A 72 años de la fundación de la Federación de Estudiantes de Panamá, el movimiento Vanguardia Torrijista ex-miembros de la gloriosa Federación de estudiantes y recientemente nos pronunciamos contra el encarcelamiento injusto de estudiantes panameños, mientras los que le robaron inmisericordemente al país siguen libres, se pronuncia sobre tan importante fecha.

El primer Congreso de la FEP se realizó en febrero de 1944 y su primer presidente fue Federico Velásquez y su primer Secretario General Humberto Ricord.

Herederos de la luchas de nuestros antecesores, por la recuperación de la soberanía, los estudiantes organizados en todos los colegios y la Universidad de Panamá, desde ese momento abrazamos los ideales de lucha de los pueblos que luchaban contra el imperialismo, el fascismo y el colonialismo. 

Como resultado de las luchas que encabezaron la FEP y el Frente Patriótico de la Juventud, un año después del rechazo al convenio Filos-Hines que pretendía instalar más de cien bases militares norteamericanas, se aprobó por la Ley 1 del 22 de octubre de 1948 donde e se establece el 27 de octubre como Día del Estudiante.

Como generación supimos desde muy jóvenes el significado de tener en el corazón del pueblo panameño un enclave colonial que practicaba el apartheid, con su política del Silver Roll y el Gold Roll.  Supimos luchar por el mejoramiento de la educación nacional, lucha que sostuvimos en los años 50 y 60 del siglo pasado. 

La juventud supo empinarse frente a los retos de exigir un país con un solo territorio y una sola bandera, supo manchar con hidalguía y honor junto a su bandera para que se cumpliera el acuerdo Chiari-Kennedy de izar la bandera panameña junto a la norteamericana en todos los sitios donde se izara en la Zona del Canal la bandera norteamericana.  Esta exigencia del movimiento estudiantil le costó la vida a 22 panameños y más de 500 heridos el 9 de enero de 1964.
Nuestra lucha continuó en la década de los 70s logrando junto al general Omar Torrijos la firma de un tratado que expulsaba la colonia norteamericana, el uso de bases militares y la transferencia de la administración del Canal a manos panameñas.

Hoy en democracia, la organización del movimiento estudiantil es prohibida y perseguida en las escuelas secundarias del país. Existe una campaña de medios de comunicación y de profesores y administradores que orientan en los jóvenes y en la sociedad un discurso que desmoviliza a la juventud de sus demandas y de su patriotismo.

Exhortamos a nuestros jóvenes estudiantes  en su día a organizarse en todo tipo de organizaciones, a soñar con un país diferente, a vincularse a los problemas del país a reivindicar los problemas que alcanzan a sus padres y los afectan a ellos.  A luchar por una educación de calidad, solidaria, independiente, democrática y que se oriente a un desarrollo humano participativo, integral y sostenible.