martes, 22 de septiembre de 2015

MANIFIESTO DE LA VT: Por la recuperación de la memoria colectiva.



“Omar Torrijos jamás estuvo atrapado en algún laberinto. Caminó junto a un pueblo organizado para reivindicar un territorio usurpado y poner fecha de cumpleaños al desmantelamiento de las 16 bases y sitio de defensa estadounidenses que apuntaban sus cañones contra Latinoamérica y el Caribe.”


Un documental minimalista que reduce las voluntades populares por el derecho a ejercer la soberanía total.


Nuestro movimiento, inspirado en el proyecto de liberación del comandante Omar Torrijos Herrera, está en la obligación de responder a los intentos de distorsionar la verdad histórica, elaborados a partir de documentales con un marcado sesgo político para tratar de convencer a la población de que la lucha por la recuperación del Canal de Panamá se produjo con vacíos ideológicos y sin la activa participación popular y el apoyo de la comunidad internacional, activa y militante.

El más reciente ejemplo de esa distorsión de hechos puede ser identificado en las imágenes y entrevistas incorporadas en el documental “Omar Torrijos: el general en su laberinto”, transmitido por la televisora Telemetro. Allí, el jefe militar y estadista es descrito como un “hombre deprimido” en una etapa crucial en la que Panamá se empinó para ganar autoridad, respeto y capacidad negociador ante la principal potencia del mundo: Estados Unidos. El mensaje reduce a una expresión minimalista el tesoro de voluntades populares por el derecho a ejercer la soberanía total,

Las filmaciones que alimentan el documental excluyen la participación de los dirigentes de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), como Rómulo Bethancourt, Roberto Gómez (+), Mario Panther (+) y José Dídimo Escobar, así como de líderes de centrales sindicales y de la Confederación Nacional de Asentamientos Campesinos (CONAC), quienes contribuyeron a forjar una conciencia nacional a favor de la recuperación de la Zona del Canal, un territorio conculcado de 1.432 kilómetros cuadrados. 

También desconoce los aportes de patriotas panameños, residentes en distintas ciudades de Estados Unidos quienes contribuyeron, a la movilización de nuestra comunidad y a la solidaridad de decenas de estadounidenses, durante el proceso de negociación  de los Tratados Torrijos-Carter.  El documental desconoce el lobby ante el Congreso y el Senado, durante el proceso de ratificación, de hombres y mujeres como Cirilo McSween (+), Cinthya Brown Franklin (+) y Carlos Russel entre otros.

Omar Torrijos jamás estuvo atrapado en algún laberinto. Caminó junto a un pueblo organizado para reivindicar un territorio usurpado y poner fecha de cumpleaños al desmantelamiento de las 16 bases y sitio de defensa estadounidenses que apuntaban sus cañones contra Latinoamérica y el Caribe. Desconocer esa realidad en forma consciente o inconsciente, no ayuda a la población panameña a reflexionar sobre su pasado, presente y futuro, en circunstancias en que aumentan las presiones internacionales para ejercer dominio sobre las áreas canaleras incorporadas a la jurisdicción nacional.

Es notorio el intento de hacer desaparecer de las nuevas generaciones los ejemplos de sacrificio, el papel protagónico de las comunidades afrodescendientes, indígenas y agrarias en el diseño de un modelo de consulta y toma de decisiones colectivas. No en vano el material audiovisual descarta a los mártires y las escenas en las que el pueblo avanza en las calles con la bandera tricolor en alto para concurrir a una cita con la historia de luchas soberanas y trazar la ruta para levantar a una juventud sin temores ni angustias.

Debido a los hechos señalados, instamos a todos los sectores a mantener una conciencia crítica, vigilante y patriótica, y a no dejarse sorprender con la entrega de videos y filmaciones presuntamente independientes y educativas, pero sin objetivos unificadores, que desestiman el valor de la acumulación social y el papel del pueblo y sus líderes en la construcción de un país digno, justo y con proyecciones democráticas y participativas.

¡OMAR VIVE!

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